¿Qué debemos pedirle a la política comercial externa?

La relevancia del sector externo de nuestra economía en relación con la viabilidad de la producción doméstica y el nivel del consumo interno, si bien contiene distintos componentes de importancia macroeconómica, puede condensarse en el comercio exterior y enlas normas que lo rigen. El sector externo y en particular la política comercial externa juegan un papel preponderante y decisivo en la configuración de nuestro perfil productivo. Siempre ha sido así, aunque no siempre se lo haya comprendido acabadamente, pero el desarrollo del comercio internacional y la emergencia de nuevos y grandes operadores otorga preeminencia creciente a esta cuestión.

EDITORIAL

Existe una predisposición en la sociedad argentina y particularmente en políticos y economistas de nuestro país, que consiste en la pretensión de establecer “el perfil productivo del país”. Uno de los aspectos más relevantes de esta cuestión está en que el hecho de determinar el perfil productivo del país implica que algunos sectores – empresas, familias – estarán incluidos y otros sectores – empresas, familias – quedarán excluidos. Más aun, ese perfil y la estructura productiva de la que será reflejo constituyen factores determinantes primordiales de nuestro futuro como nación y del bienestar de nuestros compatriotas. Puesto que obligatoriamente hubo, hay y habrá política comercial externa, y por ende, por acción o por omisión hubo, hay y habrá una política que desempeña un rol decisivo en la determinación del perfil productivo, es pertinente preguntarse en qué debe consistir esa política.

La trascendencia y las repercusiones de esta política apuntan a descartar de plano aquella discrecionalidad propensa a decidir por sí el porvenir de empresas y familias y de la nación misma, sobre todo en áreas de responsabilidad pública donde obviamente resulta más peligrosa. Una auténtica economía de mercado no puede desconocer ni omitir los fallos de mercado; por el contrario, debe vigilarlos y corregirlos, precisamente con el fin de que los mercados puedan funcionar a pleno. Una auténtica economía de mercado no debe permitir y menos aun facilitar o propiciar procesos de ajuste que generen exclusiones o hegemonías. Una auténtica economía de mercado debería principiar por generar condiciones de igualdad de oportunidades para todos los operadores actuales o potenciales – descartando, eventualmente, los casos extremos – permitiendo de este modo el accionar positivo de las fuerzas de los mercados.

Un amplio abanico de meganegociaciones comerciales (ALCA, zona de libre comercio con la UE, acuerdo de preferencias fijas con la India, entre otras) encaradas por el Mercosur, y bilaterales (recientes acuerdos con China) vienen poniendo bajo gran tensión la política comercial externa de Argentina, fuertemente presionada ya desde hace tiempo por la competencia intrazona con Brasil en función de las reglas impuestas en la zona de libre comercio consolidada en los Acuerdos de Ouro Preto. Ya es hora de adoptar decisiones relevantes en la materia.

En este terreno ha surgido la cuestión de los sectores llamados “sensibles” y la necesidad de contar con resguardos ante la eventualidad de irrupciones masivas de mercaderías al amparo de estos acuerdos ya vigentes o potenciales. Es importante dejar en claro que la sensibilidad externa de estos sectores no es propia de nuestra economía. Valgan los ejemplos de las industrias textil, del calzado, automotriz, electrodoméstica -entre otras- de los EE.UU. y de Europa, para advertir que el tema está muy lejos del carácter folclórico que algunos, con extrema ligereza o injustificable ignorancia, intentan asignarle.

De hecho, no sólo esas industrias “sensibles” del norte desarrollado están relocalizándose en el sudeste asiático, sino que lo están haciendo también otras, como la industria automotriz e incluso modernas, como la informática y el software. Estas tendencias están crecientemente en debate, y seguramente se expresarán de manera caótica en la Ronda de Doha de la OMC y otros escenarios multilaterales, en la medida en que la desorganización productiva viene extendiéndose como una mancha de aceite a nivel mundial, alcanzando a las grandes potencias y no sólo constreñida a las industrias llamadas maduras.

Hoy distintos “opinólogos” y algunos sectores interesados vienen proponiendo a la sociedad la anacrónica visión de la especialización productiva basada en las ventajas comparativas generadas por nuestra dotación de recursos naturales, dando por sentada la existencia de una especialización internacional irreversible en determinados sectores manufactureros, que tornaría antieconómico todo intento de sostener producciones domésticas en tales áreas.

Los mercados domésticos han sido la principal plataforma en la mayoría de los países para ingresar de manera positiva y consistente en el comercio mundial. La historia y la realidad presente de los países más adelantados y de los que están en proceso de lograr las anheladas metas de fortaleza económica y bienestar social nos muestran que han alcanzado tales estadios sólo aquellas economías en las que se facilitó y aun promovió la expansión y el surgimiento de sectores en procura de un desarrollo integrado. Pensar que la realidad actual nos condena a perpetuidad a abandonar el objetivo de un desarrollo integrado es estar en las antípodas del pensamiento prevaleciente en esos países exitosos. No pensaron así para sí mismos en el norte desarrollado ni los países emergentes del extremo oriente.

Las ventajas comparativas basadas en salarios de miseria, o en la dotación de recursos naturales renovables o no renovables, no pueden servir de base para la asignación de recursos en nuestra economía. Tampoco contribuye a la sustentabilidad de un perfil productivo integrado, tomar como un dato las maniobras de dúmping y subfacturación, que son de práctica habitual en el sudeste asiático.

El Gobierno y en particular el Ministerio de Economía parece venir avanzando por un sendero progresivo, que se aleja del de estos “opinólogos” y grupos de interés, aunque aún ello no configure una reformulación integral de la política comercial externa, que se apoya en dos iniciativas hoy en el candelero:

• un planteo de reformulación de las reglas de organización de la Unión Aduanera definidas en Ouro Preto que apunta a recuperar un esquema de industrialización equilibrada dentro de la región, y que está colocando a las relaciones con Brasil en un punto de mayor tensión;

• el apoyo explícito a una iniciativa nacida de sectores productivos tanto del sector primario como del sector industrial que tiende a poner sobre el tapete la vital cuestión – ignorada por quienes ven en el tipo de cambio real alto la panacea de todos los problemas – de los tipos de cambio efectivos que hagan compatibles las distintas productividades relativas de los variados sectores que alberga nuestra economía.

Ambas iniciativas se colocan – en un principio – en una senda superadora, por cierto, de los cursos de acción que cuestionamos precedentemente.

La política comercial externa es el principal resorte – bien que no el único – para que pueda fructificar un programa de desarrollo integrado. La eficiencia de las políticas debe medirse por los resultados de estas últimas. La atribución de sus fracasos en el pasado a la inepcia o incompetencia de los operadores es, lamentablemente, una actitud no infrecuente en políticos, funcionarios y economistas, que vuelve sobre quienes la formulan. En lugar de sucumbir en un discrecionalismo facilista, la inteligencia económica debería orientarse a profundizar este tema crucial para nuestro futuro en procura de preservar y desarrollar la integridad de nuestro desarrollo en el hostil escenario internacional.

Lic. Emilio Colombo / Lic. Eduardo Martinez

Revista BASE TEXTIL Nº 139

~ por chulavistadigital en 15 junio 2009.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: