El panorama internacional para la industria textil

Lic. Fernando PORTA
El panorama internacional para la industria textil

Hay tres órdenes de factores en el escenario internacional en el que se desenvuelve la industria textil que convergen para la definición a corto y mediano plazo de un contexto de mayor presión competitiva para el complejo textil argentino: la caducidad del ATV establecida para fines del 2004 y los compromisos contemplados en los Acuerdos de Doha, la eventual concreción de los cronogramas de liberalización comercial en los acuerdos ALCA y MERCOSUR-Unión Europea y la propia situación de las normativas y el comercio intra-MERCOSUR. La evolución previsible en estas sendas negociaciones podría implicar, en líneas generales, una mayor apertura del mercado argentino para el ingreso de productos importados, en un contexto de fuerte agresividad de los principales productores asiáticos. Este panorama hace aún más


Lic. Fernando PORTA (CEPAL)
imperativa la necesidad de reactivar el proceso de inversión en la industria argentina, de manera tal de mejorar los niveles de productividad y calidad actuales y cerrar lo más posible la brecha de competitividad que afecta la sustentabilidad misma del sector.

El fin del ATV y la liberalización plena del comercio mundial de productos textiles implica una probable disminución generalizada de los precios internacionales, impulsada por el aumento de la competencia y la desaparición de las cuotas de acceso a los principales mercados importadores. Un escenario de esta naturaleza supone mayores dificultades para la colocación de exportaciones argentinas y, obviamente, una amenaza importadora adicional sobre el mercado doméstico. Al mismo tiempo, en un contexto de desregulación del mercado textil, es previsible que, tanto en el ámbito multilateral como en las diferentes negociaciones bilaterales, se desarrollen fuertes presiones para un progresivo desmantelamiento de los aranceles (al menos, una reducción de los picos arancelarios) y para la eliminación de los derechos específicos y otras para-arancelarias con las que suelen administrarse las importaciones de estos productos.

Una vez liberalizado el mercado internacional de textiles, es previsible que el ingreso de productos a los mercados de Estados Unidos y Europa quede principalmente regulado por los respectivos niveles arancelarios. Por lo tanto, en el caso de que avancen los acuerdos del ALCA o del MERCOSUR-Unión Europea, la negociación concerniente a los productos textiles tendería a concentrarse en torno de los aspectos tradicionales de acceso, es decir, el desmantelamiento de aranceles y otras imposiciones en frontera y las reglas de origen. En líneas generales, los niveles arancelarios que gravan el acceso de estos bienes en Estados Unidos y Europa son relativamente bajos, por lo que el tratamiento preferencial que pasarían a recibir los productores del MERCOSUR sería un estímulo mínimo frente a la competitividad-precio exhibida por los grandes países exportadores de Asia. Asimismo, en la medida en que los aranceles del MERCOSUR son actualmente más elevados, aparece en las negociaciones una presión adicional para un desmantelamiento acelerado de los mismos, a fin de liquidar tal asimetría arancelaria. En estas condiciones, la concreción de sendos acuerdos subrayarían más las amenazas de desplazamiento en el mercado doméstico que las oportunidades abiertas para el incremento de las exportaciones.

El tercer elemento preocupante del escenario internacional para el CTA es la propia situación del MERCOSUR y, en particular, de Brasil y su sector textil. Más allá de las asimetrías estructurales entre ambos complejos, ampliadas sustantivamente en los últimos años a favor de la expansión de inversiones y capacidad en la industria brasileña, hay dos cuestiones que resultan especialmente conflictivas: por un lado, las asimetrías de política, es decir, el diferente alcance e intensidad de los instrumentos de promoción aplicados a nivel nacional, y, por el otro, la ausencia de normativas e instituciones MERCOSUR con eficacia para administrar las situaciones de emergencia y los efectos de aquellas asimetrías. En lo que respecta a los incentivos disponibles, las diferencias se han extremado en los últimos años a favor de Brasil: el diferencial en la promoción de inversiones alimenta el gap estructural entre ambas industrias en el mediano y largo plazo, mientras que el diferencial en la promoción de exportaciones es más visible en el corto plazo y facilita el vuelco de excedentes sobre el mercado regional.

Aquí es donde se hace evidente el déficit institucional del MERCOSUR: la ausencia de una política de competencia a nivel regional imposibilita la evaluación y el tratamiento de estas distorsiones; la ausencia de coordinación de políticas microeconómicas dificulta la consolidación de procesos de especialización y complementación tendientes a una distribución más armónica de las capacidades instaladas; la ausencia de mecanismos y fondos de reconversión estructural impide la asistencia a regiones y sectores afectados por el ajuste a las condiciones de liberalización del comercio sin coordinación de políticas. Cabe señalar que, a diferencia de otros sectores en los que predominan filiales de empresas transnacionales que desarrollaron estrategias de relocalización según las ventajas específicas de cada país, en el complejo textil argentino predominan empresas independientes de capital nacional, que no pasan de un tamaño mediano y que no han tenido iguales posibilidades de “regionalizarse”.

En síntesis, la concreción de la anunciada caducidad del ATV puede desatar un conjunto de efectos en cascada, acentuando la competencia en el mercado internacional, impulsando una caída en los precios internacionales de los productos textiles e instalando fuertes presiones para un desmantelamiento rápido de los sistemas de protección remanentes. Dentro de este contexto, el establecimiento de sendas áreas de libre comercio en las Américas y con la UE supone un aumento de la presión competitiva en el mercado doméstico, sin que mejoren de modo significativo las condiciones de acceso de los países del MERCOSUR a esos grandes mercados de consumo. Por último, el empeoramiento de las condiciones internacionales podría impulsar una estrategia activa de la industria textil brasileña sobre el mercado argentino, lo que sería preocupante en el marco de las acentuadas distorsiones competitivas del MERCOSUR. A la constatación de este panorama hostil podría sumarse el impacto de las eventuales negociaciones de la Argentina con grandes productores y exportadores textiles, tal como China y la India: en este caso, si se priorizara en estos acuerdos la liberalización comercial en función del patrón de ventajas comparativas ya consolidado, emergería una seria presión adicional sobre la industria textil argentina.
Revista BASE TEXTIL

~ por chulavistadigital en 29 junio 2009.

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