Evolución de la indumentaria en el Siglo XVI

1. Panorama político y social del siglo XVI

Al estudiar el vestido de la Europa occidental del siglo XVI se puede detectar una cierta obsesión por condicionarlo a la influencia que tuvo la política imperial española. Es verdad que el poder de Felipe II puede resultar abrumador; es verdad que el peso de la Inquisición fue sobrecogedor en todo el ámbito social y, por tanto, también atenazó una indumentaria que podría haber evolucionado de otra forma más libre y creativa; la reacción de las poderosas monarquías católicas contra la reforma protestante también condicionó la manera de vestirse. Pero es indudable que en este siglo, y para la posteridad, el humanismo que irradió el Renacimiento se impuso sobre todas las mordazas y este fue en definitiva el resultado: La Europa renacida y emprendedora que configuró lo que todavía seguimos llamando civilización occidental.

El poder del trono de Felipe II impone, en buena medida, una forma de vestirse en todos sus dominios, sabiendo que ello formaliza e identifica quiénes son sus súbditos. Pero tal poder político también es paralelo a la riqueza que genera y la corte no sólo provoca rechazo de los sojuzgados sino también admiración y deseos de ser emulada. Aun está lejos el tiempo en que la alta burguesía adopta las costumbres ostentosas de la aristocracia; pero todo llegará, porque la sociedad tiene sus constante mecanismo de acción y reacción.

Mas si el estilo de la indumentaria española se impone en buena parte de Europa de la mano de Felipe II –una indumentaria de rigor pero también ostentosa de lujo y riqueza– no es ésta la única vía de influencia del estilo y el gusto español. Ya desde el sigo pasado, una familia española, los Borja (Borja en España y Borgia en Italia) se ha trasladado a Roma y se adueña del gran poder que ejerce el papado. Cuando el Papa Rodrigo Borgia (Alejandro VI) muere en 1503, su hijo César Borgia (Duque de la Romagna) y su nieta Lucrecia Borgia (Duquesa de Modena y Ferrara) ejercerán el gran mecenazgo (prolongado con la dinastía milanesa de los Sforza) del Renacimiento: son los patrocinadores de Miguel Ángel, Tiziano, Leonardo y el Bosco; puede afirmarse que no existe en toda la historia de la cultura europea un caso de influencia familiar tan importante como este. Lucrecia Borgia será la mujer que más moda haya impuesto en toda la evolución del vestido occidental y también en la forma de ejercer esta influencia.

Y el hecho más relevante en esta dinámica de cambios está insertado también en esta política imperial: los descubrimientos. En 1492, Cristóbal Colón se encuentra con el continente que luego se llamó América; en 1498, Vasco de Gama rodea África y llega a la India. Dos mundos se van a descubrir mutuamente. La importancia del comercio veneciano se desplaza a Sevilla y Lisboa, que polarizan el tráfico de Europa hacia América, por un lado, y hacia Asia por el otro. Pero Sevilla y Lisboa son nada más que dos bolsas de comercio del mercado en el que interviene toda Europa. La Casa de Austria, reinante en España, facilita que los comerciantes alemanes intervengan de inmediato en este mercado; también franceses y flamencos. Ante la nueva situación, las importantes ciudades italianas reaccionan y rearman sus organizaciones comerciales y bancarias; Venecia, Milán, Florencia, Génova, recobran un nuevo impulso. Europa absorbe materias primas llegadas del exterior: algodón egipcio, americano y de la India, seda de los países del Medio Oriente, productos que Europa transforma y consume y que convierte en riqueza. Hay una nueva distribución comercial: Lyon y Amberes serán principales plazas financieras; grandes manufacturas de lana se asientan en Inglaterra, Francia y los Países Bajos, haciendo olvidar la vieja estructura artesana; la primera máquina de tricotar se inventa en Nottingham, en 1589 por la exigente necesidad de aumentar la producción de lana tejida.

De América llegan grandes cantidades de oro y plata hasta el centro de Europa.

El clérigo inglés William Lee, en 1589, inventó una máquina de tricotar para que su esposa aumentara considerablemente la producción de un género de punto en lana. Esta máquina inventada por Lee va a conseguir que a mitad del siglo siguiente (el siglo XVII) los tejidos de lana merina española sean una importantísima industria textil europea. Ello transformará el panorama agrícola europeo: tierras de cultivo vuelven a ser pastizales de ganado lanar. El desarrollo del textil mecanizado tiene mucho que ver en la formación de una nueva clase social, los obreros de las fábricas, que impulsarán los grandes movimientos ideológicos en la Europa del futuro. Parece ser que el invento de Lee y el género de punto no tuvo buena acogida política en Inglaterra y cuentan que Lee murió en la miseria en París, en 1610.

Tejidos finos comienzan a fabricarse (precedente de moda) y el lujo en la indumentaria se amplía y se consolida. Una segunda rama de materias primeas vienen de países exóticos y entra en el mercado europeo: los tintes naturales.

Este incremento notable en el uso de los tintes es muy importante en cuanto a modificar la indumentaria (otro precedente de moda), puesto que se trata de materias primas destinadas a transformación de los tejidos. El índigo de India y Ceilán, el palo de Brasil, la cochinilla de Armenia, la jena de Arabia, el palo campeche (azul violeta) de América. La importancia de los tintes en el textil va a alcanzar su cima a mitad del siglo XVII.

Las ciudades europeas experimentan un gran crecimiento poblacional. Lyon, París, Venecia, Florencia, Londres, Munich, Nuremberg rondan los 100.000 habitantes. Son grandes centro administrativos y los ricos equiparan a los cortesanos en el gusto por la vestimenta; la corte ya no detenta la exclusiva en el buen vestir. Venecia, que nunca había ensombrecido su esplendor, acapara la atención de la nueva clase alta europea y todos quieren participar en la ya famosa vida social veneciana y florentina.

El aumento de la demanda provoca mayor producción textil y ello suscita el primer movimiento de obreros especializadlos que traspasan fronteras, desde unas fábricas a otras que se están haciendo más importantes, de Italia a Lyon, Tours, Paris, que abastecen a la corte y a los nuevos ricos.

La ornamentación de la indumentaria italiana es copiada en los otros países europeos.

Cuando culmina la mitad del siglo los precios han subido demasiado. Las guerras de religión ayudan al empobrecimiento. Familias de aristócratas arruinados se alían con otras de burgueses ricos. Los trabajadores y campesinos sufren más que nadie la pobreza y se empobrece también la indumentaria en general, aunque las pinturas de la época, que sobreviven hoy en los museos, no hablan del pueblo sino de la corte y las clases altas de la ciudad.

Ver el cuadro completo alta resolucion edición disco o a descargar Izda.: La emperatriz Isabel de Portugal (1503-1539), esposa de Carlos V. Tiziano, 1548. Óleo sobre lienzo. Museo del Parado. Foto del museo. Suntuoso vestido, el tocado a la portuguesa, las joyas y el abanico.

Ver el cuadro completo alta resolucion edición disco o a descargar

BIBLIOGRAFÍA

Historia general de España, Espasa Calpe.

Mujeres españolas, Salvador de Madariaga, Austral.

Cristóbal Colon, Salvador de Madariaga, Espasa-Calpe.

Memorias de Cristóbal Colon, Stephen Marlowe, Mondadori.

Isabel la Católica, Tarsicio de Azcona, Sarpe.

El vestido en la época de los RR CC, Vol. I, El traje femenino, Germán Vernís.

Trajes civiles y militares en los días de los RR CC, Narciso Centenach, Boletín de la Sociedad Española de Excursiones.

Histoire du costume, François Boucher, Flammarion, Paris, 1983

Breve historia del traje y de la moda, J. Laver, Ensayos Arte Cátedra.

2. La indumentaria española en Europa y su evolución fuera de España

En toda Europa, el estilo de vestimenta más sobresaliente e influyente durante la Baja Edad Media es el de la vestimenta Italiana, pero ésta empieza a decaer cuando Europa occidental sale del régimen feudal y las monarquías emergen y configuran estados-naciones más poderosas que la fragmentación política del norte italiano, cuyas riquezas, además, son ambicionadas por los nuevos poderosos. Al final del siglo XV la indumentaria en Italia está dominada en parte por los estilos procedentes de Francia y Alemania y sobre todo por el estilo español, que definitivamente impone Lucrecia Borgia, de ascendencia española.

  • La gran expansión de la moda española es consecuencia del gran poder de Carlos V (Carlos I de España) cuando hereda los reinos de España y se crea el imperio español en la corona que se ciñe la Casa de Austria. Este poder es tal que todo lo que acontece en el reino de España va a influir en los países europeos:

  • Los descubrimientos de Cristóbal Colón acrecientan el prestigio español.

  • La colonización de América crea un raudal de riqueza en forma del tráfico inmenso de metales preciosos hacia el centro de Europa, financiando (entre otras cosas) el lujo renacentista.

  • El final de las guerras de Granada y la expulsión de los moriscos unifica la Península Ibérica, añadiendo más entusiasmo a la difusión de la moda española.

  • El triunfo de Carlos V sobre Francisco I, en la batalla de Pavía, confirma el predominio del emperador sobre el tablero europeo.

Al momento de heredar el trono, Felipe II no necesita más que su voluntad para imponer la moda española en la gran parte de Europa donde reina. Es la vestimenta austera y recatada de un rey que vive el rigor de su religión católica. En ella predomina el negro tanto como la ausencia de adornos; se dice que en la corte del Escorial ni siquiera los bufones vestían colores chillones. La vestimenta femenina aleja a la mujer de toda voluptuosidad. La rigidez evidente en las prendas obliga a los cortesanos a permanecer especialmente erguidos, lo que transmite una imagen de cierta superioridad.

La primera modificación del vestuario se introduce cuando los cortesanos comienzan a hacer ostentación de riqueza, con metales preciosos y pedrería que llega de las colonias e incorporan además ricas telas de seda y holanda. La corte reacciona contra este uso y se promulgan las sucesivas leyes suntuarias, destinadas a combatir no sólo el lujo sino cualquier desviación de la estricta observancia religiosa dictada por la corte. Se prohíbe el uso de ornamentos y se coarta, por tanto, la disponibilidad de los nuevos recursos con que cuenta el país y el perfeccionamiento de los artesanos que crean el vestuario.

Los países que no están bajo el imperio español adoptan algunas modas españolas y especialmente aquello que escapa a las restricciones legisladas. En Italia, la pintura de la época muestra prendas recargadas, con terciopelos que sirven de apoyo a ornamentos espléndidos, cinturones de piedras preciosas, cadenas, anillos de oro, collares de perlas, pectorales de rubí y esmeraldas. Otros artistas añaden a las manos de su modelo artículos de lujo que hacen notar su rango social y su riqueza.

Más tarde, la Reforma luterana y la Contrarreforma católica dividen Europa: los protestantes del Norte se apartan de la severidad de la vestimenta española mientras que los católicos del Sur se atienen a las normas de indumentaria impuestas por la Contrarreforma.

En Italia la moda española es aceptada hasta tal punto que se critican alguna influencias de otras extranjeras. Venecia puede ser la excepción, pero lo es de forma que al estilo español se añade el lujo y la belleza del estilo propio veneciano, que es Lucrezia Borgia. Al negro y a los colores oscuros añade los bordados en oro.
Fuente: edyn

En el retrato del Emperador Carlos V, pintado por Tiziano, podemos distinguir los calzones altos en forma de tonelete, que llegan hasta un poco por encima de la rodilla. El cuello de la camisa asoma un poco sobre el cuello del sayuelo con vasquiña. Como prenda de encima lleva el  jubón, de mangas a bandas y abullonadas y sobre el jubón la chamarra de piel. El sombrero-boina plana, lleva adornos de orfebrería.

Del cuello cuelga un pequeño collar con el Toisón de Oro. La bragueta es tan notable como en una armadura y tiene la misma función que en ella, protección. Del puñal en la mano derecha pende una enorme borla de pasamanería.

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BIBLIOGRAFÍA

Historia general de España, Espasa Calpe.

Mujeres españolas, Salvador de Madariaga, Austral.

Cristóbal Colon, Salvador de Madariaga, Espasa-Calpe.

Memorias de Cristóbal Colon, Stephen Marlowe, Mondadori.

Isabel la Católica, Tarsicio de Azcona, Sarpe.

El vestido en la época de los RR CC, Vol. I, El traje femenino, Germán Vernís.

Trajes civiles y militares en los días de los RR CC, Narciso Centenach, Boletín de la Sociedad Española de Excursiones.

Histoire du costume, François Boucher, Flammarion, Paris, 1983

Breve historia del traje y de la moda, J. Laver, Ensayos Arte Cátedra.

El emperador Carlos V con un perro. Tiziano. Hacia 1533. Museo del Prado. Foto del museo.

~ por chulavistadigital en 6 julio 2009.

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