El Origen de la indumentaria según el estudio de genes de los piojos

¿Cuándo empezamos a vestirnos?

Los antropólogos y los arqueólogos no han podido resolver esta pregunta ya que no existen fósiles de ropa. Por más extraño que parezca, la respuesta a esta pregunta está en los genes de los piojos.

Publicado en Clarin

El piojo da pistas del origen del hombre y su vestimenta

Estudiaron el ADN de piojos de gorilas y chimpancés, similares a los de los humanos.

Uno de los misterios más embarazosos de la evolución humana es que las personas son portadoras de no menos de tres clases de piojos mientras que la mayoría de las especies tiene sólo una.

Aún más dañino para la reputación humana, es el hecho de que el piojo púbico no parece ser oriundo del cuerpo humano. Su pariente más cercano es el piojo del gorila. Los especialistas en piojos ahora quizá hayan encontrado la respuesta a la pregunta de cómo fue que los humanos adquirieron esta sobreabundancia de compañeros de viaje. Y al hacerlo arrojaron luz sobre dos puntos clave en la historia del vestido: cuándo perdieron los humanos el vello corporal y cuándo fabricaron vestimentas por primera vez.

Tres tipos de piojos habitan el cuerpo del Homo sapiens, pero cada uno ocupa un nicho diferente. El piojo de la cabeza, Pediculus humanus, vive en el cuero cabelludo. Su primo, el piojo del cuerpo, vive en la ropa. Y el territorio exclusivo del piojo púbico o ladilla, Phthirus pubis, es el vello más grueso de la entrepierna.

Los piojos están adaptados a sus portadores y no pueden sobrevivir largo tiempo lejos de ellos. Si su portador evoluciona hasta formar dos especies, los piojos harán lo mismo. Por eso, a los biólogos desde hace mucho los desconcierta el hecho de que el piojo humano de la cabeza sea una especie hermana de la del piojo del chimpancé, pero que el piojo púbico esté relacionado con el piojo del gorila. Un equipo encabezado por David L. Reed, de la Universidad de Florida, reconstruyó cómo se produjo esta extraña situación.

El número de diferencias de ADN entre el piojo del gorila y el piojo púbico indica que divergieron hace unos 3,3 millones de años, informa Reed en la revista Biomed Central Biology. La transferencia indicaría que los antepasados humanos ya habían perdido el vello corporal hace 3,3 millones de años, circunscribiendo al piojo humano a la cabeza y dejando la entrepierna expuesta a la invasión del piojo del gorila.

Se dice que los antepasados humanos perdieron el pelo corporal propio de los simios cuando dejaron las junglas, pasaron a las sabanas abiertas y calurosas y necesitaron tener la piel desnuda para una eficiente sudoración. La adaptación a la sabana se había completado hace 1,7 millón de años. Pero la pérdida del vello corporal podría ser anterior. Si los humanos se volvieron nudistas hace 3,3 millones de años, ¿cuándo empezaron a usar ropa? La respuesta otra vez la dan los piojos. Aunque los humanos quizá hayan usado durante largo tiempo prendas sueltas, las primeras vestimentas elaboradas habrían sido tan ajustadas como para tentar al piojo de la cabeza a expandir su territorio. Así nació el piojo del cuerpo, con garras que se aferraban a las telas.

TRADUCCION: Elisa Carnelli

http://www.intramed.net/

Nota de abc.es

El ADN de los piojos refleja que los seres humanos comenzaron a utilizar vestimenta hace 70.000 años

A. AGUIRRE DE CÁRCER

Cabeza de un piojo humano.ABCMADRID. En el mundo de la ciencia, como sucede en el patinaje artístico o en la gimnasia rítmica, la creatividad y la elegancia son méritos tan apreciados como la destreza técnica. Y en muchas ocasiones son recursos ineludibles para los investigadores que intentan dar respuesta a cuestiones de muy compleja resolución. Mark Stoneking, del Instituto Max Planck de Antropología Molecular, ha hecho gala de ambas cualidades en su intento por despejar una incógnita de la evolución humana que los huesos fosilizados, los útiles de piedra o el ADN no pueden aclarar: ¿Cuándo comenzaron a utilizar vestimentas los seres humanos? Los tejidos se descomponen antes de fosilizar y sus restos no sobreviven más allá de algunos miles de años. A partir de agujas y otros artefactos se cree que los humanos cosen y confeccionan sus ropas desde hace 40.000 años, pero no hay forma de saber a ciencia cierta cuándo la Humanidad abandonó la desnudez.

Un parásito de origen africano

En un estudio publicado en el último número de «Current Biology», Stoneking y sus colaboradores ofrecen una respuesta más precisa, tras abordar el problema de una forma imaginativa. El elegante método utilizado consistió en analizar la genética de un conocido parásito de nuestra especie: los piojos. Existen tres tipos altamente especializados que infectan al hombre: los que producen pediculosis en el cuero cabelludo al colocar sus huevos en la raíz del pelo; los que anidan en el pubis (ladillas) y los piojos que infectan el resto del cuerpo, pero que selectivamente depositan sus crías sólo en la ropa, fundamentalmente en zonas protegidas, como las costuras. Mark Stoneking pensó que si lograba datar el origen de los piojos corporales («Pediculus humanus corporis») averiguaría cuándo los humanos empezaron regularmente a utilizar vestimentas.

Con esa premisa, seleccionó ADN mitocondrial de 26 piojos de la cabeza y 14 del cuerpo obtenidos en doce regiones diferentes del mundo. El ADN de la mitocondria, la «fábrica» de energía de las células, tiene una ventaja especial para los estudios moleculares, ya que sólo se hereda por vía materna y acumula mutaciones a un ritmo constante (una cada 30.000 años). Es, en la práctica, una especie de reloj biológico que indica, con una cierta precisión si se aplica correctamente, cuándo y dónde surgió una especie. Basta con comparar las secuencias de ADN mitocondrial seleccionadas para observar divergencias y, a partir de ellas, determinar un origen común.

Stoneking constató que la diversidad genética de los piojos corporales humanos es más pronunciada en África que en el resto del planeta, lo que indica que fue en ese continente donde aparecieron por primera vez. Los análisis moleculares indican que ese evento ocurrió hace unos 70.000 años, lo que a su vez sugiere que fue entonces cuando los humanos comenzaron a utilizar pieles para protegerse de las inclemencias meteorológicas. Las conclusiones de este trabajo coinciden con la corriente dominante en evolución humana, que sitúa la aparición de los primeros Homo sapiens hace unos cien mil años en África y propone que su dispersión por el resto de los continentes sucedió hace unos 70.000 años. Si Stoneking tiene razón, los humanos perdieron su desnudez en África y colonizaron, ya vestidos, el resto del mundo.

El uso de vestimenta es considerado un salto cualitativo tan importante en la evolución humana como la creación de herramientas o el arte. Y es que además de proteger el cuerpo del frío y el calor, la ropa favoreció el desarrollo de interacciones sociales más complejas. Diversos científicos que han analizado el trabajo realizado en el Max Planck destacan la brillantez del método elegido para abordar el problema y consideran sugerentes sus conclusiones. No obstante, apuntan ciertas cautelas porque la muestra estadística de insectos utilizados en esta investigación podría ser insuficiente, aumentando la incertidumbre del reloj molecular. Kevin Johnson, biólogo evolutivo de la Universidad de Illinois, precisa que, desde ese punto de vista, el uso de vestimenta podría haber sucedido hace 70.000 años, pero también cien mil años antes o mucho después.

Este mismo investigador admite las cautelas y reconoce algunos puntos críticos que son asumidos como ciertos en su investigación. Por ejemplo, que el origen del piojo corporal refleja el origen de la vestimenta. «Es posible que la ropa hubiese sido utilizada por los humanos desde antes de que los piojos corporales decidieran explotar ese nuevo nicho ecológico. Pero si bien no podemos excluir esa posibilidad, la colonización de un nuevo nicho ecológico ocurre siempre muy rápidamente desde que se convierte en accesible».

¿Neandertales sin pieles?

La idea de que la vestimenta es una innovación reciente en la evolución humana no ha agradado a algunos paleoantropólogos, ya que significaría, por ejemplo, que los neandertales que habitaron la fría Europa antes de la llegada de los modernos «H. sapiens» no usaban pieles para cubrirse. Según Stoneking, quizá tenían mucho más pelo en el cuerpo de lo que se supone. Ian Tattersal, del Museo Americano de Historia Natural, expresa dudas. En su opinión, los neandertales habrían tenido hasta 67 kilogramos de grasa corporal más de lo que parecen indicar los estudios de los huesos de esa especie. Erik Trinkaus, un reputado especialista en neandertales de la Universidad de Washington, también considera el trabajo de Stoneking inconsistente.

~ por chulavistadigital en 9 agosto 2009.

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  1. MUY LINDO

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